12 abr. 2005


Hace tiempo que tenía la intención de "divagar" sobre Ponent Mon. Y es que, después de mucho tiempo, encontrar una editorial que edite bien y que se arriesgue con títulos minoritarios (no elitistas) es algo con lo que no contaba en absoluto.
Con el comunicado de Ponent Mon de hace unas semanas, la editorial alicantina dejaba a las claras algo que no se veía, pero se intuía: la llama alcanza su mayor tamaño justo un momento antes de apagarse. No me refiero a que a Ponent Mon le quedan dos telediarios, sino a que en un mercado como el español, con un vertiginoso aumento de las editoriales y novedades durante los últimos 3 años, algo hay que no debe funcionar. No es oro todo lo que reluce.

Yo pensaba que no, pero editar manga debe dar dinero. Y no lo digo convencido, sino porque veo que mucha gente se ha subido a un carro que antes era para una minoría. Me recuerda en parte a la época de masificación de revistas de manga y anime. Cualquiera con un poco de suerte y un esbozo de proyecto, podía conseguir financiación para hacer su revista con con CD y con un periodo de vida de dos números. Ahora parece que editar manga lo puede hacer cualquiera y, previo préstamo bancario, llenar las librerías de mangas.

Está claro que los únicos culpables de la masificación de mangas en España son las propias editoriales. Han optado por una estrategia de "potencia" en la que sólo el más fuerte aguantará.
El omnipresente Álvaro Pons ha colgado una entrevista con Miguel Ángel Ibáñez, verdadero motor de Ponent Mon. De ella se sacan algunas conclusiones curiosas y, algunas, con las que no estoy de acuerdo.

Creo que el verdero problema de Ponent Mon es su precio. Sí, influye que sus series no salgan por la tele y no sean shonens hipercomerciales. Pero ante la cantidad de novedades que hay, la gente tiene que hacer una dura criba y, creo, en estas ocasiones, Ponent Mon debe ser la más perjudicada. También es cierto que lo bueno se tiene que pagar. Pero díselo a un adolescente que tiene el dinero justo para cuatro o cinco series. De ahí que el público que mejor ha recibido su llegada sea el comprador de cómic europeo. Su perfil se adapta más al de las ediciones de Ponent Mon: adulto, con (más o menos) dinero, amante del trabajo bien hecho, de la calidad y al que no le importa pagar un poco más por algo que merezca la pena. Triste, sí, pero cuando tenía 16 años no me podía permitir según qué lujos y entiendo su situación.

Al no poder llevar adelante el proyecto inicial, Ponent Mon decide reciclarse, pero manteniendo sus señas de identidad. Decide "bajar un poco" la calidad y editar series algo más comerciales. Dos cosas: es triste que una editorial pequeña "baje un poco" la calidad, pero sus ediciones estén a años luz de lo que editan las grandes. Su intención ahora es que, cuando el aficionado tenga que decidir qué comprar, Ponent Mon tenga más argumentos (comercialidad) para que se decanten por su producto. Como intento para mejorar la situación me parece más que correcto. Su filosofía no se abandona. Ofrecen calidad y buenos mangas, pero ahora se arriman más a los jóvenes.
A todo esto le veo un par de problemillas: el primero es que se edite con papel satinado. No creo que los mangas se tengan que editar con papel satinado, del mismo modo que un cómic europeo nunca se puede editar con offset cutre. No es que me disguste, pero creo que si una editorial no anda en su mejor momento, el papel satinado es un lujo que no se puede permitir.
El otro punto que no me acaba de convencer es que bajen la calidad (según ellos, yo lo llamaría de otro modo) y suban el precio. No mucho, pero suben. Eso puede echar atrás al comprador joven, ya que por el precio de una obra de Ponent Mon se compra dos obras de, por ejemplo, Mangaline.

Sea como fuere, como amante de las cosas bien hechas, espero que las cosas les vayan bien a la gente de Ponent Mon. Perpetrar proyectos de poca envergadura con una filosofía de este tipo es relativamente fácil, pero montar una editorial con pies y cabeza con unos cimientos de este tipo es una ruleta rusa. En una época en el que no cuentan los nombres de los mangas, sino la cantidad de dinero que dan y en la que todo vale para ganar dinero (y cuanto digo todo, me refiero a todo), es difícil, pero ilusionante ver a gente así.

Mi divagación, que ya acaba, no es una crítica, sino una opinión muy personal de cómo veo la situación de Ponent Mon. No es mi intención ofender a nadie con mis palabras, aunque si alguien se ha sentido aludido... por algo será.

Posted by Escrito por Manu en martes, abril 12, 2005
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2 comentarios:

Alvaro dijo...

Pero estamos en lo de siempre: la losa de la tirada. Si la editorial es pequeña, no puede afrontar grandes tiradas que bajen los precios y si la tirada es baja el precio es alto. Y en tiradas tan pequeñas, te puedo segurar que el papel apenas impacta en el precio final, que es absorbido casi en su totalidad por los costes fijos de fotolitos, golpes de máquina, etc...

Manu dijo...

Lo entiendo. De todas formas, usar fotolitos es un gasto del que se puede prescindir en la actualidad. Lo que viene a decir el mensaje es que Ponent Mon lo hace demasiado bien (menos en la rotulación, pero eso ya es otro tema) y que reduciendo algunos costes no tiene por qué editar peor y, a lo mejor, puede editar más barato.
Pero esta es una opinión de alguien que desconoce los números que baraja la editorial.