15 feb. 2006


No puede salir uno indiferente después de haber visto la última película dirigida por George Clooney. Basada en hechos reales, Buenas noches, y buena suerte cuenta la pelea mediática entre unos periodistas de la CBS y el senador McArthur en la América de los años 50. Una pelea desigual entre el derecho a la información y la política despiadada de un senador obsesionado con el comunismo. Una disputa entre unos periodistas que querían informar ante un senador que quería imponer. La película cuenta toda esta batalla mediática de forma que el espectador no pierda el interés en ningún momento.


George Clooney, actor muy conocido por los aficionados, se mete de nuevo a director con una película crítica y comprometida. Un trabajo más que notable que le está reportando muchos elogios por parte de crítica y público, incluso llegando a ser nominado a los Oscars de la Academia.

El largometraje aprovecha para hacer una crítica despiadada sobre los medios de comunicación y su verdadera funcional social. Si bien tienen mucho de "medios", en muchas ocasiones carecen de "comunicación", de interés y de rigor. Intereses ocultos (y en ocasiones no tan ocultos) que hacen de los medios de comunicación la vías de propaganda de tal y cual ideología.
Me parece fantáastico que los medios se usen para divertir, en parte, a la audiencia. Pero no debe ser olvidada la obligación que tenemos de estar informados, y a poder ser bien informados. Los medios tienen un poder terrible, la posibilidad de convertir lo blanco en negro con tan sólo una simple noticia. De hacer que la verdad sea mentira con un minuto de emisión.

Lo más irónico de todo, es que la película, rodada en blanco y negro y ambientada en la época de los años 1950, podría ser aplicable a la situación actual. Ejemplos: la guerra de Irak, los atentados del 11M, incluso temas carentes de tanto interés como los deportes. Se podría hacer una película sobre cada uno de estos temas, con un guión distinto cada uno, pero con las mismas premisas básicas. Una situación que, reconozcámoslo, está lejos de terminar.

La película me ha parecido notable. Seguramente para el público americano sea más impactante, chocante o reconocible, al tratarse de un tema de la historia reciente del país. Pero no supone handicap ninguno para el espectador poco conocedor de la historia de los Estados Unidos. Una gran película que augura a su director más éxito del que ha cosechado como actor.

Posted by Escrito por Manu en miércoles, febrero 15, 2006
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2 comentarios:

Mónica dijo...

Carai, ya me sonaba bien esta peli pero después de leerte me apetece aún más ir a verla

bodera dijo...

Se te olvida decir el mayor inconveniente de la película: que es muy densa y lenta.

Impagable y también muy de actualidad la crítica a la televisión que inicia y cierra la película.

Peli buena, pero creo que a muchos se les puede atragantar...